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Guía del planteamiento del problema de una tesis con un esquema de preguntas

Investigación

Planteamiento del problema de una tesis

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Cómo hacer el planteamiento del problema de una tesis: estructura y ejemplos

Tienes un tema, has leído algunos antecedentes y sabes más o menos qué quieres investigar. Pero cuando llega el momento de escribir el planteamiento del problema, aparece la duda:

¿Qué tengo que poner exactamente?

Uno de los errores más frecuentes es convertir este apartado en varias páginas de información sobre el tema sin llegar a explicar cuál es el problema que justifica la investigación.

El planteamiento del problema debe hacer algo mucho más concreto: mostrar qué situación necesita ser investigada, qué sabemos sobre ella, qué todavía no está suficientemente resuelto y por qué vale la pena estudiarla.

No necesitas escribir diez páginas para conseguirlo. Necesitas construir un argumento claro.

Tema y problema de investigación no son lo mismo

Imagina que quieres investigar:

Uso de redes sociales y ansiedad en estudiantes universitarios.

Eso es un tema.

Todavía no sabemos cuál es el problema.

Podrían existir investigaciones sobre esa relación, pero quizá sabemos poco sobre estudiantes de primer semestre, sobre una determinada universidad o sobre cómo ciertas formas de uso se relacionan con la ansiedad.

Ahí empieza a aparecer un problema investigable.

Ellis y Levy (2008) señalan que un problema digno de investigación debe estar articulado y conectado con los demás componentes del estudio, como las preguntas, los objetivos y la metodología. Jacobs (2013), además, destaca que su formulación debe apoyarse en literatura académica y evidencia pertinente.

La diferencia podría verse así:

Tema: uso de redes sociales y ansiedad en universitarios.

Problema: existe evidencia sobre la relación entre ambas variables, pero se desconoce cómo se comporta específicamente en determinada población o contexto relevante para el estudio.

El segundo ya comienza a justificar por qué habría que investigar.

Qué debe responder un buen planteamiento del problema

No existe una plantilla única válida para todas las universidades, pero un buen planteamiento debería permitir que el lector responda, al menos, estas preguntas:

  • ¿Qué está ocurriendo?
  • ¿A quién o a qué afecta?
  • ¿Qué evidencia demuestra que el problema existe?
  • ¿Qué sabemos hasta ahora?
  • ¿Qué sigue sin estar claro o resuelto?
  • ¿Por qué es importante investigarlo?

Una formulación sólida no se limita a afirmar que “existe una problemática”. Debe construir el argumento con evidencia.

La literatura metodológica coincide en que el problema debe ser específico, investigable y relevante, y debe conducir lógicamente hacia el propósito o las preguntas del estudio.

Cómo hacer el planteamiento del problema paso a paso

1. Empieza por ubicar el fenómeno

Introduce solamente el contexto que el lector necesita para comprender el problema.

No necesitas comenzar con frases como:

“Desde tiempos antiguos…”

ni explicar toda la historia del fenómeno.

Ve directamente a lo relevante.

Por ejemplo:

La transición al primer año universitario implica cambios académicos, sociales y personales que pueden generar nuevas demandas para los estudiantes.

A partir de ahí puedes introducir el fenómeno específico que estudiarás.

2. Demuestra que el problema existe

Esta parte necesita evidencia.

Puedes utilizar:

  • investigaciones previas;
  • estadísticas oficiales;
  • informes institucionales;
  • bases de datos;
  • estudios recientes;
  • registros confiables relacionados con la población.

Evita afirmaciones como:

“Actualmente los jóvenes tienen mucha ansiedad por las redes sociales.”

Eso es demasiado general y no demuestra nada.

Sería más sólido construir el argumento mediante evidencia académica que permita establecer qué se ha encontrado y en qué contexto.

Un problema de investigación no se sustenta únicamente porque al investigador le parezca importante.

3. Identifica qué falta por conocer

Aquí está una de las partes más importantes.

Después de mostrar qué sabemos, debes explicar qué todavía necesita ser investigado.

La brecha puede aparecer porque:

  • una población ha sido poco estudiada;
  • los resultados anteriores son contradictorios;
  • existe un fenómeno documentado, pero faltan explicaciones;
  • un contexto particular no ha sido suficientemente analizado;
  • una relación entre variables necesita examinarse;
  • existe un problema práctico sin suficiente evidencia para orientar decisiones.

Ellis y Levy (2008) diferencian precisamente un tema general de un problema que puede sustentar una investigación: debe existir una necesidad de conocimiento que el estudio pueda contribuir a atender.

No necesitas afirmar que “no existen estudios” para justificar tu tesis.
Muchas veces sí existen investigaciones. El verdadero vacío puede estar en la población, el contexto, una relación específica o una pregunta que todavía no ha sido suficientemente respondida.

Esta es una diferencia importante, porque decir “no existen investigaciones” sin haber realizado una búsqueda exhaustiva puede debilitar rápidamente el trabajo.

4. Explica por qué esa brecha importa

No basta con demostrar que falta información.

También debes responder:

¿Qué problema genera no conocer esto?

Puede tener implicaciones:

  • académicas;
  • educativas;
  • clínicas;
  • sociales;
  • organizacionales;
  • económicas;
  • profesionales.

Esta parte ayuda a conectar el problema con la posterior justificación, aunque ambos apartados no sean exactamente lo mismo.

El planteamiento muestra qué necesita ser estudiado.
La justificación desarrolla con mayor profundidad por qué realizar ese estudio resulta pertinente.

5. Delimita el problema

Un problema demasiado amplio termina produciendo una tesis imposible de ejecutar.

Por ejemplo:

“La salud mental de los jóvenes en Colombia.”

Es un campo temático enorme.

En cambio:

“La relación entre el uso problemático de redes sociales y los síntomas de ansiedad en estudiantes de primer semestre de una institución universitaria de Barranquilla.”

Ya delimita:

  • fenómeno;
  • variables;
  • población;
  • contexto.

La delimitación debe guardar coherencia con lo que realmente podrás investigar.

Del problema a la pregunta de investigación

El planteamiento debería conducir naturalmente hacia una pregunta.

Siguiendo el ejemplo anterior:

Problema: existe evidencia sobre el uso de redes sociales y el bienestar psicológico en universitarios, pero es necesario examinar cómo se relaciona el uso problemático con los síntomas de ansiedad en estudiantes que atraviesan el ingreso a la educación superior dentro del contexto seleccionado.

La pregunta podría ser:

¿Qué relación existe entre el uso problemático de redes sociales y los síntomas de ansiedad en estudiantes de primer semestre de [institución] durante [periodo]?

La pregunta no reemplaza el planteamiento.

Es el resultado lógico de haber delimitado correctamente el problema.

Creswell y Creswell (2023) ubican precisamente el problema, el propósito y las preguntas como componentes relacionados del diseño de una investigación, pero con funciones diferentes.

Un ejemplo completo, pero breve

Imaginemos una investigación sobre procrastinación académica.

Un planteamiento débil sería:

La procrastinación académica es un problema muy común entre los estudiantes universitarios. Muchos jóvenes dejan sus actividades para última hora, lo que afecta su desempeño. Por esta razón, es importante investigar este fenómeno.

¿Qué falla?

No sabemos:

  • qué evidencia lo respalda;
  • en qué población ocurre;
  • qué aspecto concreto se investigará;
  • qué desconocemos;
  • por qué hace falta un nuevo estudio.

Una estructura más sólida sería:

La procrastinación académica ha sido estudiada como una conducta relacionada con la postergación voluntaria de tareas académicas pese a las posibles consecuencias negativas. Investigaciones previas han examinado su asociación con variables vinculadas al desempeño y la autorregulación. Sin embargo, es necesario establecer cómo se presenta esta relación en [población y contexto], particularmente en estudiantes de [característica relevante], sobre quienes existe información limitada en el escenario seleccionado. Esta ausencia de evidencia dificulta comprender qué factores están asociados con la postergación académica en dicha población y sustenta la necesidad de examinar [variables concretas].

Nota: este ejemplo es ilustrativo. En una tesis real, las afirmaciones sobre la procrastinación y la existencia de una brecha deben estar respaldadas por las fuentes que hayas encontrado en tu revisión.

Tres errores que debilitan el planteamiento

Llenarlo de antecedentes sin identificar el problema

Citar diez investigaciones no garantiza que exista un argumento.

Después de revisar la literatura debe quedar claro:

¿qué sabemos y qué necesitamos saber todavía?

Empezar demasiado lejos del problema

No siempre necesitas explicar primero el mundo, después Latinoamérica, luego Colombia, después tu departamento y finalmente tu institución.

Si esa secuencia aporta evidencia relevante, úsala. Si solamente aumenta páginas, elimínala.

Avanza de lo necesario hacia lo específico.

Presentar la solución antes de demostrar el problema

Frases como:

“Por ello es necesario implementar un programa…”

pueden adelantarse a los resultados.

Primero debes demostrar qué ocurre y qué necesitas comprender. La investigación determinará después qué conclusiones o recomendaciones pueden sostenerse.

Una fórmula sencilla para revisar lo que escribiste

Cuando termines tu planteamiento del problema, comprueba si puedes identificar claramente esta secuencia:

Contexto → evidencia → problema específico → brecha → consecuencias → delimitación → pregunta de investigación

No significa que debas escribir siete subtítulos.

Significa que el argumento debe avanzar en ese orden lógico.

Si después de leerlo alguien entiende el tema, pero todavía pregunta:

“Sí, pero ¿cuál es exactamente el problema que vas a investigar?”

todavía falta delimitar.

El planteamiento debe justificar la investigación, no rellenar páginas

Un buen planteamiento del problema no es necesariamente el más largo.

Es aquel que consigue demostrar, con evidencia y una secuencia lógica, que existe una pregunta relevante que todavía merece ser estudiada.

Y esa claridad afecta todo lo que sigue.

Si el problema está bien definido, resulta mucho más sencillo formular:

  • la pregunta;
  • los objetivos;
  • la justificación;
  • las variables o categorías;
  • el diseño metodológico.

Si esta primera pieza queda difusa, el resto del proyecto suele empezar a perder coherencia.

¿Tienes el tema de tu tesis, pero todavía no consigues convertirlo en un problema investigable?

En AL Asesoría y Edición de Tesis te acompañamos en la delimitación del problema, revisión de antecedentes y construcción de la coherencia entre pregunta, objetivos y metodología.

No se trata de llenar páginas: se trata de construir un problema que realmente pueda investigarse y defenderse académicamente.

Referencias

Creswell, J. W., & Creswell, J. D. (2023). Research design: Qualitative, quantitative, and mixed methods approaches (6th ed.). SAGE Publications.

Ellis, T. J., & Levy, Y. (2008). Framework of problem-based research: A guide for novice researchers on the development of a research-worthy problem. Informing Science: The International Journal of an Emerging Transdiscipline, 11, 17–33. https://doi.org/10.28945/3288

Jacobs, R. L. (2013). Developing a dissertation research problem: A guide for doctoral students in human resource development and adult education. New Horizons in Adult Education and Human Resource Development, 25(3), 103–117. https://doi.org/10.1002/nha3.20034

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